El influencer no necesita al periodista

Querido periodista: siento desilusionarte. Tú que eras el adalid del cuarto poder y te veías perseguido por los gabinetes de prensa que mendigaban tu atención, ahora resulta que hay quien no necesita tu poder. Lo que es peor: no lo quieren (no lo buscan, ni lo agradecen siquiera). Y es que el influencer, cuando es de verdad, se basta consigo mismo. Hay que empezar a pensar seriamente en la relación medios de comunicación / influencers, a bajarse del burro y a hacer uso del sentido común. Ahí va un porqué de este post con ejemplos y un decálogo para las buenas relaciones periodistas / influencers. 

Resulta que elrubius concedió una entrevista a El Mundo para hacer feliz a su madre. Resulta que salió contento del encuentro por la seriedad con que se había desarrollado. Resulta que vista la publicación se cabreó como una mona porque se había tergiversado parte de lo que dijo. O más bien se puso el foco en expresiones y declaraciones que no eran ni de lejos las importantes. Pero dejar a uno de los youtubers más populares como un niñato que no sabe casi ni hablar ni tiene nada interesante que aportar debe vender. Y si se enfada públicamente más. Lo que quizá El Mundo no calculó bien es que elrubius tiene sus canales para replicar y llega a mucha más gente que el medio que le entrevistó. O quizá sí, quizá lo calcularon perfectamente y el periodista buscaba el éxito fácil. Feo. A saber.

En uno de tantos artículos publicados analizando este rifi rafe están algunas de las claves de lo mal que se formuló esta entrevista donde el periodista estaba a siglos de entender mínimamente qué hace un youtuber, el fenómeno de masas que representa y de tener algo de humildad para entender que ya no es solo la prensa “seria” el centro del mundo.

Aquellos que tratan a los Youtubers con condescendencia, como si fueran un fenómeno menor, espontáneo, y que no requiere trabajo, no saben las horas que se necesitan, además de los conocimientos, para poder acompasar la música, y fusionar las escenas que se producen, con aparente fluidez. Les invito a intentarlo, a grabarse, y editar posteriormente el video, verán que es realmente difícil llegar a la calidad de los Youtubers más conocidos.

(…) Sólo empezando con el titular, donde tenemos un claro, “clickbait”, o “cebo de clicks”, en el titular, “Sobrevivo a base de pedir comida por internet”.

(…) Por otro lado, la ignorancia y condescendencia del entrevistador, por un fenómeno que mueve a millones de personas, es más que notoria en todo momento. A veces, hay que tener la humildad.

La cosa no acaba ahí. Resulta que el mismo medio entrevista a una colega, una reputada periodista con su propia legión de seguidores. Sí, periodistas como Susana Griso se consideran también influencers, de los de toda la vida. Y le hacen una entrevista. Y de todo lo que le preguntaron resaltan en el titular que no se ha operado los labios. ¡Ah, bueno, menos mal! ¡¡¡Esta cuestión me tenía en un sinvivir!!! La señora que no hace más que luchar por demostrar que ella es una periodista seria que merece una mínima consideración está que trina. Porque parece que a las señoras solo nos pueden preguntar por belleza y potingues. Y porque no ayuda a salir del estereotipo. La propia periodista lo explica mejor en su carta de réplica: 

Me llamaron para una entrevista sobre mi nuevo programa en Antena 3, Dos días y una noche, y accedí encantada. Respondí sin pestañear -y no sin esfuerzo- cuando me lanzaron preguntas de hondo calado, como si soy ama de casa, religiosa, de familia acomodada (sic) y hasta aficionada a los ovnis. Si una hace preguntas por oficio, toca responderlas. Sean cuales sean. Sí, incluso sobre la reencarnación.

En un giro inesperado, la conversación desembocó en mis secretillos de belleza. ¿Cómo te cuidas? ¿Haces dieta? Ese momento marujo lo capeé con bastante arte, creo. Aunque espero que algún día les formulen esas mismas preguntas a los hombres.

(…) Y llegamos al momento apoteósico, sin discusión: el titular de la entrevista. «No me he operado los labios ni me hecho un lifting». Joder, ¿eso era lo más destacado de lo que dije?

Quizá es una táctica del medio. Hacer entrevistas tontas que generan reacciones, tuits y artículos en cadena. Pero parece algo tonto porque más allá del escándalo de un día lo único que queda es una legión de seguidores del influencer descontentos con ese medio tradicional e influencers escamados que tienen sus propias vías de comunicación y que no le deben nada a nadie.

Quizá los periodistas y los medios deberían empezar a plantearse qué relación quieren tener con los Influencers. Puede que hasta deban crearon gabinete del influencer y empezar a mendigar la atención de estos personajes. Porque parece que las tornas del poder van cambiando. Y la verdad, uno no puede ir pavoneándose como si todavía fuera el único galo del gallinero. Parece que hay más, gallos, y gallinas con mucho poder. Así que querido periodista, empieza a pensar seriamente cuál quieres que sea tu relación con los influencers porque esta situación no tiene vuelta atrás.

Un regalo… El decálogo para los periodistas que tratan con influencers: 

DECALOGO PERIODISTAS VS INFLUENCERS

 

  1. Repite conmigo: el influencer no te necesita. Triste pero verdad. No, ni siquiera para promocionarse.
  2. El influencer tiene sus propios canales para responder. Si le enfandas es posible que lo haga. Quizá es lo que buscas, pero no sé si es buena idea.
  3. El influencer tiene su propia comunidad. Le defenderán. En tu contra. ¿Te llevarás por la lógica del  conviene que hablan mal de ti pero que hablen?
  4. La comunidad del influencer también puede ser tu público. ¿Obvio? Quizá no tanto a tenor del poco respeto que se muestra en ciertas entrevistas y contenidos hacia los influencers y sus seguidores.
  5. Suma 1, 2, 3 y 4: no te conviene enfadar al influencer con una mala entrevista. 
  6. Prepara la entrevista, no vayas de sobrado. La falta de humildad es de lo peor que hay. Si no entiendes algo, prepárate, pregunta, estate atento a las respuestas e intenta sacar en entrallado de toda esta historia.
  7. Haz preguntas relevantes. Lo sé, está en el código deontológico de la profesión periodística pero parece que a veces se olvida. Titulares sobre comida basura y preguntas sobre tratamiento de belleza, ¿de verdad es todo lo que crees que tu invitado te puede aportar? Me da la sensación que si no hay mejores preguntas es porque no hay ni respeto por la persona que tienes delante ni ganas ni tiempo para para preparar mejor tu batería de preguntas. Todos tenemos algo interesante que contar.
  8. No hagas titulares sólo para el click. Informa, ¿te acuerdas? Que las entrevistas no acaban después de haber hecho el encuentro, luego queda editarla y eso es tanto o más importante. Y seguro que si algo no quedó claro el entrevistado está encantado de que le llames para aclarar el punto en cuestión.
  9. Destaca lo que realmente sea importante, seguro que puedes.
  10. Sé agradecido, humilde, como cuando empezabas. Como cuando todavía no creías seriamente que la prensa era el cuarto poder. Como cuando no habías recibido cientos de adulaciones y peticiones persiguiéndote rogando tu atención. Porque recuerda. El influencer, en realidad, no te necesita.

6 pensamientos en “El influencer no necesita al periodista

    1. Celia Ramón Wyser Autor de la entrada

      A mí también me da pena, aunque lo cierto es que hay muy buenos profesionales e incluso me atrevería a decir que pese a los recortes y la precariedad de la profesión son la mayoría. Por eso al final molesta tanto que alguien que tiene el tiempo y el medio para hacerlo bien lo haga con tanta dejadez y prepotencia. Pero tampoco quiero cargar todas las tintas contra el periodista. Porque no sería el primero ni será el último que hace su trabajo todo lo bien que sabe y que a última hora ve retocado o recortado su trabajo por los responsables de la publicación que sin haber cubierto la noticia deciden qué tal o cual titular, tal o cual foto, tal p cual destacado, convienen más que el originalmente propuesto por el periodista. Y aunque en el post he tomado de ejemplo el caso y he cargado contra el presunto responsable, el periodista, quien conoce la profesión sabe que no todo es lo que parece no es tan sencillo. En cualquier caso, lo que me queda claro es que o bien el periodista debió defender mejor su trabajo o bien el medio debe replantearse su relación con los entrevistados y los lectores. Gracias como siempre por comentar, Marta 🙂

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    1. Celia Ramón Wyser Autor de la entrada

      Yo soy periodista, Beatriz. Y respeto mucho mi profesión e intento dignificarla en estos tiempos de mucha precariedad. Pero el tema era más bien sobre cómo tratamos lo desconocido, cuando las normas cambian. Elrubius nos puede gustar más o menos, lo podemos entender más o menos y tenemos la libertad de seguirle o no. Pero tiene muchos, muchísimos seguidores. Muchos más de los que tiene el periodista que le entrevistó e incluso que el medio. Por eso merecía rigor en la información. No alabanzas pero sí seriedad. Creo que el periodista (o los responsables editoriales) equivocaron el tono de la entrevista publicada pues demostraba su total desconocimiento del fenómeno youtuber. Lástima, fue una oportunidad perdida. Que elrubius no haya salido de la universidad no significa que su trabajo no sea valioso y cueste hacerlo, no?

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      1. Beatriz Torró Terol

        Entiendo tu enfoque pero decido no ver el vídeo, de hecho no lo he visto, porque decido no dar visibilidad y condenar este tipo de comportamientos que se vienen repitiendo constantemente. No está todo permitido y la red tiene cosas buenas y malas. Criticar sin fundamento es una de las más llamativas, sin duda. Y por desgracia a lo que se dedica medio país. Una verdadera lástima.

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      2. Celia Ramón Wyser Autor de la entrada

        Justamente el vídeo explica la versión del influencer que está disgustado por el titular y la información que el
        Periodista decide destacar en la revista. Antes, el medio hubiera, como mucho, dado derecho a réplica en una carta. El gran cambio es precisamente que el influencer puede dar su versión sin pasar por el medio. 😉

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