Archivo del Autor: Lucía T.R.

Acerca de Lucía T.R.

Periodista y mamá blogger 24 horas. Intentando conciliar entre el mundo 2.0 y la maternidad.

La gente no lee tus posts

gente no lee

Vaya sabor amargo para esta época prenavideña que os voy a dejar antes de irme de vacaciones blogueriles. ¿Qué es lo peor que le puede pasar a un blogger? ¿Que no lo lea ni el tato? ¿Que las marcas no se interesen por colaborar con él? ¿Que abriera un blog pensando en hacerse rico al instante y lleve ya 2 semanas, 2 posts y el dinero aún no haya llamado a su puerta? ¡No! Bueno, o sí. Todo dependerá de las pretensiones que tenga cada uno. Pero personalmente, creo que uno de los peores chascos que nos llevamos como bloggers, todos y cada uno de nosotros, desde el más grande hasta el más pequeños, se produce el día en que descubrimos que incluso los lectores que pasan por nuestro espacio y hasta dedican su tiempo a dejar su humilde comentario ¡no nos leen! La gente no lee tus posts. ¿Cómo se te queda el cuerpo? Seguramente para el arrastre, porque tú tienes vocación de escritor, te trabajas tus textos, pones lo mejor de ti en cada uno de ellos y resulta que a la gente se la trae al pairo y sólo pasean sus ojos por el título, con suerte analizan en profundidad algún párrafo, o leen el último comentario que otra persona te ha dejado, para hacerse una idea acerca del tema y comentar en consecuencia. Y esto nos lleva a presenciar una serie de despropósitos la mar de curiosones.

1. Cuentas una desgracia personal y la gente te felicita. Cuando tu blog tiene un marcado carácter personal e intimista, la relación con tu audiencia se hace especialmente estrecha y sensible. La gente se atreve a compartir verdaderas desgracias vitales, momentos personales muy duros, y cuando obtienen a cambio un comentario en ese post tan especial en el que le dicen algo así como “Me encanta como escribes”, o “Te he dejado un premio. Pásate por mi blog”… En fin, hay que ser bastante corto de luces para elegir precisamente ese post y ese día para cubrirse de gloria como lector, o como compañero de tarea blogueril. Y esto pasa porque hay quien lee un título, se pasa a los comentarios y sólo quiere dejar su huella, sin importarle un bledo la hondura psicológica del texto o el drama que vive esa persona. Así te das cuentas de que quizás ese individuo nunca, jamás, te haya leído a conciencia.

2. Pones las bases de un sorteo y sólo una mínima parte de los participantes cumplen con todos los requisitos. Siendo menos traumático para un blogger que el caso anterior, puedes descubrir que la gente no lee tus post porque incluso cuando te esfuerzas en organizar un sorteo, con unas bases amplias, sencillas y bien especificadas, la gente se limita a escribir un comentario al pie de tu texto o en alguna red social, sólo para decir “participo”, o “el rojo” pasándose por el arco del triunfo el resto de la convocatoria. Si ni siquiera cuando tienen algo que llevarse como regalo se paran a leer 2 minutos ¿qué no harán cuando te leen gratis?

3. Leen el resumen en tus redes sociales y ya creen tener suficiente. Esto ocurre porque en ocasiones hay personas que te siguen en Facebook o a las muy malas ¡en Twitter! Que a mi la red del pollito me entusiasma, pero 140 caracteres son escasísimos para casi todo y además favorecen las malas interpretaciones, las polémicas y hasta los sacaderos de ojos. ¿Recordáis ya por qué Twitter es un patio de vecinos? Pues Facebook tampoco se queda atrás, y si la promoción de determinado post en tus redes sociales, no logra que los lectores pasen a leer la información completa, los malos entendidos estarán a la orden del día.

4. Te acusan de sostener una teoría que en realidad tú no compartes. Ocasionalmente, tus lectores no entienden tu tono, o no saben interpretar un titular con gancho para captar la atención. A veces hay ánimo de ser polémicos, pero en otros momentos simplemente quieres conducir ese tráfico hacia tu post y una vez allí dar las explicaciones pertinentes y posicionarte de forma quizás radicalmente opuesta a esa primera impresión que has dado. Como estratega te darán un 10, pero como polemista ¡un 11! Prepárate para las críticas de quienes no te leen a pies juntillas, se saltan tu argumentación y pasan directamente al bloque de comentarios para ponerte a caer de un burro.

5. Sólo quieren hacer bulto y buscar visibilidad. Algunas empresas son muy dadas a este chanchullo, de forma que analizan los buscadores en pos de cualquier texto relacionado con la temática que les interesa y sin importarle si se trata de un blog personal o directamente de la web de la competencia, utilizan el espacio reservado a los comentarios de los lectores para hablar de lo suyo y descaradamente, insertar un enlace hacia la web que quieren promocionar. ¡Ole y ole! Con un par bien puesto. Déjate tú de pedir colaboraciones oficiales al blogger y mucho menos de pagar por su espacio, seguramente porque no disponen de presupuesto para estas acciones, cuando te puedes colar de semejante manera por la puerta trasera. Ante esta muestra de falta de profesionalidad y exceso de cara dura, yo opto por dejar el comentario sin el link directo. Hace bulto como una persona normal, a veces la información es medianamente relevante y les jorobo el plan de marketing on line.

¿Habéis notado alguna vez que ni siquiera la gente que os comenta lee vuestros posts?

Los cazasorteos en un blog

cazasorteos blog

Cuando empecé con mi blog, veía que otros compañeros con mayor trayectoria hacían sorteos en sus espacios. Colaboraciones con marcas en las que los acuerdos pueden ser de lo más diverso, pero una parte que nunca cambia es la de querer premiar a los lectores por estar ahí día a día, leyendo tus historias, colaborando con sus comentarios, ayudándote a difundir tus contenidos en las redes sociales. En mi caso particular, los sorteos me han servido como una forma infalible para darme a conocer entre un público potencial que no tenía conocimiento de mi existencia. Quienes te siguen lo comparten, como regalas algo otros se apuntan, y si lo que les cuentas cuando no hay premios de por medio les interesa, se quedarán contigo. Creo que es erróneo pensar que los grandes blogs han llegado a ese estatus porque los sorteos les han favorecido. Tú puedes suscribirte a un blog o seguir a alguien en una red social porque es lo más fácil del mundo, y porque pueden habértelo impuesto como requisito para concursar. Pero una vez resuelto el sorteo, hacer un unfollow es tan sencillo que tienes que trabajarte los temas de cada día para seguir fidelizando a los recién llegados. Los que te siguen desde el principio parece que son más fáciles de contentar, te han cogido aprecio, se han involucrado con tus vivencias y algo bueno deben haberte visto cuando no te han abandonado en mitad del trayecto. Pero a estos nuevos seguidores, que te pueden parecer meros cazasorteos, tienes que encandilarlos como lo hiciste con los otros la primera vez. Sin embargo, a pesar de todo esto ¡los cazasorteos existen! Y pueden querer aprovecharse de tus buenas intenciones para quedarse con lo que moralmente les corresponde a tus verdaderos seguidores.

1. ¿Qué es un cazasorteos? Pues como en cualquier otro ámbito que no sea el blogueril, un cazasorteos es un individuo que anda al acecho, y que sólo establece relación contigo y con tu comunidad cuando hay un premio de por medio. No va a leer tus posts, ni a interesarse por lo que cuentes, ni a darte bombo de forma habitual en las redes sociales, a menos que estés regalando algo. Vamos, un cazasorteos es un jeta y un aprovechado en toda regla.

2. ¿Cómo detectarlo? Si organizas sorteos en blogs de WordPress, es habitual que los cazasorteos participen muchas veces pero desde una misma dirección IP. Con varios nombres y cuentas de email diferentes, pero desde la comodidad de su mismo dispositivo. WordPress te permite conocer la IP desde la que te dejan los comentarios, por lo que si realizas una búsqueda poo número de IP los detectarás de forma rápida. En redes sociales la cosa puede ser más complicada, aunque una característica común es que sus perfiles suelen mostrar de forma pública un sorteo tras otro, sin ningún tipo de información personal. A veces puede llevar a error, porque podréis tener seguidores de verdad que mantengan la privacidad de su perfil y que sólo hagan pública su participación en los sorteos, porque las empresas y bloggers suelen exigirlo como requisito para optar al regalo. Pero seamos lógico, alguien que en un día se ha apuntado a 50 sorteos de temáticas de lo más dispar, o es un cazasorteos y se dedica sólo a esto, o tiene mucho tiempo libre.

3. ¿Dejarles participar o no? Pues allá cada cual. Los bloggers solemos ser muy sentidos con nuestra comunidad. Creamos un entorno muy familiar y claro, puestos a premiar a alguien, no nos hace gracia que llegue un oportunista a llevarse el regalo. Si queréis castigarlos del todo, debéis avisar en las bases del sorteo de que no contabilizaréis más de una participación por IP, por email, o por perfil en red social. Si tenéis dudas de si son realmente cazasorteos o gente de a pie y queréis darles una oportunidad como a los demás (a veces hay lectores que se despistan mucho y meten la pata con las condiciones) podéis contabilizar sólo una participación, pese a que una misma persona haya dejado 100. Pero todo debe quedar bien especificado en las bases, porque luego hay gente muy pejiguera con el tema de las condiciones y pueden haceros ver irregularidades que vosotros habíais pasado por alto.

4. ¿Te aportan algo los cazasorteos? Sí, la famosa visibilidad. Lo deseable no es que tus sorteos estén plagados de esta gente que se aprovecha de tus colaboraciones sin miramientos. Pero es cierto que ayudan a hacer bulto, que si cumplen con las condiciones aumentarán la difusión y el alcance de tu sorteo, y por lo tanto no hay mal que por bien no venga.

¿Cómo gestionáis la aparición de cazasorteos en vuestros concursos en el blog y en redes sociales? ¿Pensáis que cuantos más sorteos más seguidores podréis lograr de forma fácil y sin esfuerzo? Porque personalmente, la organización de un sorteo me da una pereza… ¡enorme! Aunque ¡todo sea por la felicidad de los lectores que ganan algo!

Querida bloguera: no disponemos de presupuesto para estas acciones

presupusto acciones con blogs

Cuando abres un blog, la mayoría de las veces llevado por un interés personal, sin ánimo de lucro y con la sana intención de buscar un desahogo a tus inquietudes o ser un punto de información valiosa para la humanidad, antes o después llega el día en el que te encuentras cómodamente sentado en ese flamante despacho de blogger que te has montado (sí, porque en el mundo de unicornios blogueriles tú escribes en un entorno que ni en The Times, no en tu cutre móvil sentado en la parada del autobús, que eso no es cool) cuando llega ella: la primera propuesta para que vendas tu integridad por una crema. Y luego te invitan a un evento, y haces contactos y tú te ves lanzado al estrellato en menos de lo que duran dos telediarios. Y cuanto te visualizas en la cresta de la ola ¡pumba! Resulta que hay alguien que te envía una de esas famosas notas de prensa para que publiques gratis. ¡Gratis total! Gratis-free. Gratis sin ningún beneficio para ti. Ojo, que teniendo en cuenta que no conviene vivir como blogger al margen de la ley, igual hasta te están haciendo un favor ofreciéndote esa información de interés tan relevante para tu blog a cambio de nada. Si las marcas y agencias de comunicación lo hacen por ti. Para que ganes por partida doble: para que informes a tus lectores y para que Hacienda no tenga nada que recriminarte. En fin, que si aún no te has visto en esta coyuntura, que sepas que antes o después tú también pasarás por esto en tu aventura blogueril. Te oriento un poco sobre lo que te puedes encontrar, aunque los escenarios son tan variables como poca vergüenza tenga el encargado de turno para pedirte que trabajes sin cobrar.

1. Querida bloguera: esta información es de gran interés para tus lectores. A ver criatura que estás detrás del envío de la nota de prensa: si tú has llegado hasta mi blog, será que no lo estoy haciendo tan mal y que, efectivamente, he logrado tener una audiencia de cierto tamaño, con lo cual ¿vas a saber tú mejor que yo lo que quieren leer mis lectores? Que sí, que tu propuesta puede ser lo más revolucionario del mundo para mi sector, pero si no he hablado sobre ella antes por algo será. Que yo estoy muy al día de todo lo relacionado con mi temática. ¿Quieres que pruebe tu producto o servicio? ¿Quieres publicidad gratis? Te paso mis tarifas y seguimos hablando como trabajadores responsables, serios y bien cualificados.

2. Querida bloguera: no disponemos de presupuesto para estas acciones. No te preocupes criatura que estás detrás de la nota de prensa ¡si no me pillas por sorpresa! Ya me veía venir el percal y que tú lo que quieres es que te promocione gratis. Pues que sepas que empezamos con mal pie. Gratis, gratis, lo que se dice sin ver un céntimo ni una muestra de nada, pues sinceramente, así no vas a conseguir que me interese mucho el negocio que me propones. ¿Qué es de interés para mis lectores? No me cabe la menor duda, pero seguro que acceden a esa valiosísima información a través de otros bloggers menos “selectivos” que yo y más dados al altruismo empresarial. No sufras por ellos, que yo no sufriré al pensar en lo que vas a durar tú en tu puesto con semejantes técnicas de negociación y promoción en el marketing on line.

3. Querida bloguera: la multinacional no tiene un departamento que gestione la promoción en blogs. Excusa que es prima hermana de la anterior. O sea, querida criatura que estás detrás de la nota de prensa, tienes el enorme valor de mandarme tu información como quien no quiere la cosa, me haces perder el tiempo con mails de ida y vuelta y conversaciones que sabemos desde un inicio que no van a llegar a ninguna parte, y ahora intentas que te entienda, porque esa mega empresa internacional, que gasta millones de euros anuales en promocionarse en medios tradicionales (prensa, radio y televisión) y en marquesinas de autobuses y en estadios de fútbol ¿no tiene cuatro perras sueltas para dirigirse al público objetivo de un blog porque no tiene un departamento encargado? Si en el fondo te entiendo: la burocracia nos comerá un día a todos por las patas para arriba. Pero entiéndeme tú también. En mi casa tenemos la fea costumbre de querer comer todos los días y de pagar facturas. Tampoco tenemos un departamento que gestiones cada una de estas tareas de forma unilateral y sin interferencias entre ellas, pero ¡ay si no fuéramos capaces de organizarnos! Todos muertos de hambre, o de frío, o sin lavar de un día para otro. Si la empresa a la que representas no está interesada en tener presencia en medios on line ¿qué más te da que yo me haga eco de tus noticias desde mi humilde morada blogueril? ¿Lo haces realmente sólo por informar a mis lectores? ¿No pretendéis ganar nada haciéndome llegar esta información? Ambos sabemos las respuestas a todas estas cuestiones.

Cuando las relaciones entre una marca o su agencia de comunicación y un blogger se va por estos derroteros, poco arreglo suelen tener. Y un consejo de superviviente autodidacta en el 2.0: es mejor no confiar en promesas como que “cuando tengamos presupuesto para estas acciones serás el primero a quien contactemos”. Porque los días pasa, los meses pasan, los años pasan y la confianza ciega en gente a la que no conoces y que no te aporta nada puede resultar una pésima inversión de tiempo y esfuerzos a la larga. Que no os dé vergüenza negaros a estos acuerdos gratuitos. A ellos no les da ningún reparo pediros que trabajéis gratis, así es que no sois peores personas por pagarles con la misma moneda. ¿No?

Bloggers al margen de la ley

bloggers al margen de la ley

Ser blogger es ese fantástico mundo de unicornios, hadas y fantasía, en el que tú te sientas a contar cuatro chorradas en tu bitácora, mientras las marcas relacionadas con tu temática empiezan a enviarte “regalos”, y te meten dinero en tu cuenta bancaria, o en la de PayPal, mientras vives a cuerpo de rey sin dar un palo al agua. Si sois bloggers profesionales ¿os suena la definición? Si sois bloggers por afición ¿creéis que los bloggers profesionales viven así de verdad? Si no tenéis blog ¡no lo abráis dejandoos llevar por este falso mito! Un blogger es un trabajador como otro cualquiera, con un lugar de trabajo peculiar, unos horarios flexibles pero eternos y unos deberes para con la administración pública, especialmente para nuestra adorable amiga Hacienda y su prima hermana la Seguridad Social. ¡Hala! Se murió el unicornio y se nos cayó el mito. Es cierto que al ser freelance, cobrar muchas veces en especie y ser en ocasiones una actividad complementaria a otros trabajos o un mero hobby que de repente empezamos a rentabilizar, la situación legal de un blogger es algo difusa. Bueno, en realidad no es que lo sea, es que la gente no quiere darse por enterada. Pero toda transacción de dinero a cambio de un trabajo, o de productos que salen de su empresa para llegar a un destinatario, todo está gravado con sus correspondientes impuestos. Ser blogger ya no mola tanto ¿eh? Yo no soy experta en temas legales, pero desde que mi blog comenzó a dar esos inesperados frutos ¡le temo más a una sanción que a una vara verde! Por eso os dejo algunas perlas de conocimiento que he adquirido durante este tiempo. Así, muy de andar por casa.

1. El cobro en especie. Aquí andamos todos aún en volandas. Si a tu casa llega una caja de cremas ¿quién se va a enterar? ¿Quién va a saber que no las has comprado tú en la farmacia o en el supermercado? El pago en especie depende mucho de la contabilidad que lleve cada empresa que te contacte. Algunas emiten una factura a precio 0 a nombre del blogger, de forma que el intercambio queda registrado y nadie debe nada a nadie. Pero eso de admitir productos como “regalos”… en fin, que a poco que Hacienda espabile se te acaba el chollo y deberás asumir el IVA de ese vaivén de artículos de los que estás dejando huella en tu blog y presumiendo en las redes sociales para envidia del personal.

2. El cobro en metálico. Si te han ofrecido tu primera colaboración mediante un abono de dinero en tu cuenta bancaria o de PayPal, si tienes programas de afiliación como Amazon, publicidad mediante banners como Adense, etc. ¡Ojito! Si tu blog tiene relación con tu trabajo habitual, aún podrás justificar estos ingresos de forma legal como rendimiento de tu trabajo, pagar tu IRPF correspondiente cuando llegue el momento de hacer la declaración de la renta y todos felices y dentro del margen de la ley. Pero como no justifiques estos ingresos, prepárate para la persecución de la Agencia Tributaria: pago de recargos por no haberlo declarado, de penalidades por tu mala fe al proceder con el ocultamiento… Incluso si los declaras como rendimientos del trabajo, puede que la ganancia no te beneficie, porque si lo consideran una fuente diferente de ingresos te aplican un porcentaje mayor de retención a todo lo que ganas en conjunto en tu vida laboral, por lo que puede salirte muy caro el experimento e incluso perder dinero.

3. ¿Alta en Hacienda, en la Seguridad Social o en los dos? Aquí hay un truco importante y es que el alta en la Seguridad Social como autónomo sólo es obligatorio si la actividad que realizas como blogger se considera habitual y continuada en el tiempo o si supera el salario mínimo interprofesional (algo más de 9.000 euros brutos al año). O sea: si sólo haces un post patrocinado de higos a brevas, olvídate del alta porque no te va a salir rentable. Pero si el negocio se normaliza y vas haciéndolos de forma habitual, insertas banners o pactas cualquier tipo de acuerdo remunerado ¡ha llegado el momento de hacerte autónomo! Y ojo, porque al principio las cuotas para nuevos autónomos son reducidas (54 euros los primeros 6 meses) y muy tentadoras, pero como no cambien las normas con el nuevo Gobierno de turno, la cuota íntegra mínima seguirá siendo de 260 euros mensuales una vez pasado el periodo de bonificación. Vamos, que o facturas mucho más de esos 260 euros o vas a trabajar como blogger sólo para pagar a la Seguridad Social. Que es algo muy solidario y digno de elogio para cooperar en el desarrollo de los servicios públicos de este país, pero seguro que no es lo que tenías en mente cuando vivías en ese mundo de unicornios y envidiabas a los bloggers profesionales. ¡Si es que la envidia nunca trae nada bueno! Pero aunque ganes una mínima cantidad como blogger, debes estar dado de alta en Hacienda para poder emitir facturas a título personal, con tu DNI. Esto es un trámite muy sencillo, gratuito y que mantendrá en situación legal todas esas colaboraciones que logres pactar. De lo que cobres, recuerda restar el IVA (21% de forma general o el que corresponda según vuestra actividad particular) y el IRPF (7% para nuevas personas dada de alta en el Impuesto de Actividades Económicas y nuevos autónomos).

4. El gestor es tu amigo. La verdad es que la administración da poca información y andan bastante crípticos en este tema, por lo que quien te atienda en la ventanilla es muy probable que te sugiera que te busques un gestor para estos asuntos. Que son baratos, que te van a quitar quebraderos de cabeza. Pero ojo, porque el gestor puede estar igual de perdido que tú en temas de fiscalidad en el mundo 2.0 y si él mete la pata el responsable legal vas a ser tú. No vale eso de “es que me lo dijo mi gestor”. Tú asumirás las sanciones. Además, dependiendo del volumen de negocio que gestiones o de lo espabilado que seas con las cuentas, puede no salirte rentable este gasto.

Si queréis saber más, aquí os dejo un artículo bastante contundente. Y si os gusta saltaros la legalidad a la torera ¡suerte! Aunque sea un acto muy incívico por vuestra arte, si Hacienda no os pilla en 4 años vuestro delito habrá prescrito. ¿Os declaráis bloggers al margen de la ley? Tranquilos, no hace falta que confeséis en los comentarios.

Sorteos en tu blog ¿ocio o negocio?

sorteos en blog

Seamos sinceros: en esta vida nadie hace nada por nadie si no espera recibir algo a cambio. Y menos aún por personas desconocidas. Cuando tuve mi primer blog, al leer a otros compañeros con una trayectoria más larga y ver que sorteaban productos espectaculares ¡creía que los compraban ellos para agradecer la confianza y fidelidad de su audiencia! Inocente que era una. A día de hoy, sé a ciencia cierta que hay blogs modestos, con una audiencia discreta y familiar, para quienes este sistema sigue estando vigente. Pero lo habitual es que si un blogger sortea algo, sea la marca que está promocionando la que corra con los gastos, tanto del producto como del envío al afortunado. No soy una persona especialmente desconfiada, pero hay que reconocer que en ocasiones el blogger queda a merced del buen o mal hacer de la marca. Si promocionas y le das bombo a un sorteo y a posteriori la marca no responde ¿qué hacer? ¿Cómo comportarnos? ¿Por cuánto nos puede salir la broma?

1. ¿Por qué organizan sorteos los bloggers? Principalmente para premiar a sus lectores y para captar a nuevos seguidores, además de obtener contraprestaciones económicas o en especie por la organización, difusión y resolución del mismo. Esto es así y quien diga lo contrario miente o se está metiendo en un berenjenal de cuidado sin conciencia de lo que implica. Nadie se mete en estos follones por amor al arte, sin obtener nada a cambio. Un sorteo puede llamar la atención de mucha o poca gente, pero casi siempre, con un poco de buena organización, los participantes compartirán en las redes sociales y alguien nuevo se pegará a nosotros y pasará a formar parte de nuestra audiencia.

2. Las condiciones para participar en un sorteo. Por muy grande que sea el premio, la gente no lee y además es vaga. Es mejor asumirlo desde el principio y simplificar la mecánica al máximo. Nadie se va a hacer seguidor en Twitter, en Facebook, en Instagram y Pinterest, se va a suscribir a la newsletter del blogger y de la marca y va a compartir el sorteo ni aunque él premio sea un apartamento en Torrevieja. Lo mejor es establecer condiciones sencillas y si es posible ¡voluntarias! Por ejemplo, Facebook ya prohibió hace un año la organización de sorteos para aumentar el número de seguidores en tu perfil de la red social, por lo que este requisito nunca debe ser obligatorio. Podemos sugerir que nos sigan, pero no obligar, ya que si Facebook lo descubre las sanciones pueden ser peligrosas (desde perder seguidores hasta el cierre de tu perfil). Pero a los bloggers les gusta vivir al līmite y esto se sigue exigiendo.

3. No salir del entorno en el que estamos. Si publicas el sorteo en el blog, podrías solicitar la difusión a través de una red social, pero sí lo estás promocionando en Facebook, no pongas como requisito que te sigan y compartan en Instagram. Hay que centrarse en cada espacio y pensar que además de incómodo para el, participante, no todo el mundo tiene perfiles en todas las redes sociales. Lo ideal sería hacer publicaciones específicas del sorteo en cada una de ellas, con requisitos propios para no marear al personal. Por ejemplo: si publicas el sorteo en Facebook, pide que te dejen un comentario allí, que compartan y que si se quieren hacer seguidores tuyo y de la marca por iniciativa propia… Pero nada más. Cuanto más complicado es el mecanismo, menos gente participa y menos rédito obtienen la marca y el blogger.

4. El ganador. Se puede elegir con plugings gratuitos y páginas de sorteos. Generalmente lo elige el blogger, y debemos asegurarnos de que cumpla con los requisitos que hayamos establecido como obligatorios en las bases. De lo contrario, no sólo estaríamos perjudicando al resto de participantes, sino que además hay lectores muy aficionados a buscar irregularidades en los sorteos, cuando ellos no han sido los ganadores, por lo que es mejor evitar este tipo de confrontaciones.

5. Si la marca no responde. Este es el mayor temor del blogger cuando organiza un sorteo. Y si no lo es, debería serlo. Si una vez elegido e informado al ganador la marca no procede con el envío del premio ¿qué hacer? Si el ganador es comprensivo, podremos demorar la entrega indefinidamente, hasta que la marca se digne a cumplir con lo acordado. Eso sí, como bloggers ya no volveremos a confiar en ella. Pero si pasan los días, las semanas y hasta los meses y nuestras peticiones siguen siendo ignoradas, el ganador puede perder su paciencia y reclamar su premio mediante cualquier vía. Si quieres mantener tu reputación como blogger serio, tendrás que lograr el artículo aunque debas correr con los gastos tú mismo. Si tienes un acuerdo firmado con la empresa previo a la organización del sorteo, o mails que demuestren el compromiso que había adquirido contigo, puedes iniciar acciones legales si el trastorno que te ha ocasionado la marca es realmente cuantioso. Por eso es necesario acordarlo todo de antemano y dejarlo bien atado.

Tampoco creo que haya que entrar en pánico y evitar los sorteos en blogs, porque a todos nos gustan, pero es necesario saber que detrás de lo que parece un acto muy sencillo existe una legalidad vigente que hay que cumplir. En alguna ocasión he conocido casos de compañeros en esta situación, que han tenido que abonar los premios de su bolsillo, después de meses de lucha e incluso de denuncia en las redes sociales como medida de presión para ser resarcidos. También malentendidos entre empresas que han dado al ganador el producto que le correspondía al blogger en compensación por su trabajo, porque defendían que solo habían ofrecido un producto para el sorteo pensando que el blogger lo organizaría gratis y sin recibir nada a cambio.

Como bloggers ¿alguna vez os habéis encontrado con este tipo de problemas al organizar un sorteo? ¿Cómo salisteis del bache?

Querida bloguera: te invito a un evento ¡en México!

organizar evento para bloggers

Esta semana vamos a reírnos por no llorar, porque aunque los bloggers tengamos a veces mucha fama de pedigüeños, de informales y de traicioneros, hay responsables de marketing on line y organizadores de eventos que son como para echarles de comer aparte. Los bloggers podremos ser muy ingratos (que los hay) y con la malsana afición de deshacernos de las notas de prensa sin haber abierto el mail, ni mucho menos el archivo adjunto con las 100 fotos del producto de turno en máxima resolución. Pero ellos, a veces también descuidan muchísimo su profesionalidad. En una de mis primeras colaboraciones en TUBYSCU, os hablé de cómo gestionar a la perfección un blogtrip, a fin de que los participantes invitados se sientan en la gloria y retornen del viaje hablando maravillas de vuestra marca por doquier. En un plano más cercano y menos difícil de gestionar, la organización de eventos en diferentes ciudades, generalmente en las de mayor población o en aquellas en las que la marca tiene sede física, también se ha puesto muy de moda. Hay bloggers y periodistas (porque ambas faunas se mezclan en este tipo de saraos) que realmente disfrutan teniendo el privilegio de acudir a descubrir en primicia la presentación de un nuevo producto, servicio o cualquier cosa que queramos hacerles llegar antes que al común de los mortales. Suelen ser citas distendidas, entretenidas, bien pensadas para picar un poco (aunque algunos quieran volverse cenados a casa), hacer mucha vida social, nuevos contactos y para reencontrarse con otros compañeros bloggers conocidos en eventos similares. Sin embargo, en casi 3 años como blogger, me he encontrado despropósitos de todo tipo a la hora de organizar este tipo de presentaciones. A saber.

1. Querida bloguera: te invito a un evento en México. Y no una vez, sino decenas de invitaciones para descubrir cereales de desayuno he recibido para pasar una tarde de merienda en el DF. Que no es por no ir, pero desde Barcelona el camino se me hace largo. No me quejo de que no me vayan a pagar el viaje ni la estancia (es que sería una locura) sino de que teniendo bien visible en mi blog y redes sociales mi ciudad de residencia, los encargados de establecer el contacto con los bloggers tengan tan poco cuidado a la hora de realizar una primera selección y de filtrar sus bases de datos.

2. Querida bloguera: tú corres con los gastos de desplazamiento. Esto ya es el sumum del despropósito. No sólo está fatal que invites a conocer una nueva colección de moda en una de las tiendas de la marca en Madrid, cuando el blogger vive en otra ciudad, sino que encima pedirle que se pague el viaje si le interesa estar de cuerpo presente… pues como que no. Un blogger puede tener mucha devoción por conocer en primicia las novedades de su sector, pero también suele tener un presupuesto nulo para ir haciendo viajes de acá para allá. Sobre todo si el blog es una afición y se ganan la vida con otro trabajo. La disponibilidad puede ser casi inexistente. Aunque incluso peor es que le digas que se organice el viaje para ir, y cuando te comunique el precio del desplazamiento, no tengas presupuesto para traerlo y le hayas hecho perder el tiempo organizándolo.

3. Querida bloguera: hemos elegido el peor horario del mundo. Seamos coherentes. Si vamos a invitar a bloggers y periodistas profesionales, tendrán un rango amplio para poder acudir a los eventos que organicemos, incluso aunque el horario pueda resultar un disparate, pero mejor en su horario laboral. A mí me han llegado a invitar a actividades relacionadas con la maternidad que comenzaban a media noche cuando mi hija sigue siendo un bebé lactante con el que colecho. La noche, para la mayoría de las madres, es una franja temporal ya desconocida. Igualmente, los viernes por la tarde o actividades de fin de semana, suelen ser acogidas con recelo porque invaden el tiempo libre de los bloggers. Aunque si nuestra intención es agrupar a bloggers profesionales con otros aficionados, no nos quedará más remedio que hacer malabarismos para mantenerlos a todos contentos.

4. Querida bloguera: este evento no es apto para niños. En otros sectores no se dará esta casuística, pero como me muevo en el ámbito de la maternidad, este es mi pan de cada día. Si organizas un acto en el que los niños no van a tener un lugar para ellos, hazlo durante el horario escolar y no justo a la hora de la salida del colegio, cuando sus padres no tienen forma humana de dejarlos a cargo de otras personas. Y en el sentido contrario, si el evento no está diseñado para niños, no jures y perjures que los pueden llevar, porque el desastre puede ser de magnitudes impresionantes. Desde niños desatendidos que generen un caos nunca visto, hasta la posibilidad de que sufran algún accidente mientras sus padres andan reunidos y confiando en que alguien los está vigilando. En ocasiones, por tal de facilitar la asistencia de los bloggers, se les permite traer a sus hijos y al final todo resulta un despropósito, porque ni los niños están a gusto ni los padres se enteran de la misa la media.

Como bloggers ¿os habéis visto alguna vez en estas situaciones al recibir invitaciones para eventos? Como marca o agencia de comunicación organizadora ¿soléis tener éxito en vuestras convocatorias?

Periodistas contra bloggers ¿tiene sentido esta lucha?

periodistas contra bloggers

Soy periodista de formación y blogger de profesión, o al menos eso intento. Doble desgracia. Escogí mi carrera por vocación, porque me apasiona leer, escribir, contar historias y de cualquier minucia cotidiana puedo hacer una montaña y construir un relato. No tuve nada de ojo para elegir mis estudios, y desde luego no valoré lo venida a menos que estaba esta profesión cuando yo empecé a ir a la universidad. No quería hacer otra cosa, y el corazón nubló mi razón. A día de hoy, me encuentro relatando batallitas de maternidad en mi blog, poniendo en marcha otro para mujeres curvy, narrando mis viajes, criticando suegras… Inquietudes no me faltan y opiniones para casi todo, tampoco.

Ahora me encuentro con ambas facetas de mi vida enfrentadas. Desde tiempos inmemoriales, ha habido mucho intrusismo en el mundo del periodismo. Los medios de comunicación tradicionales siempre han acogido con fervor a escritores, artistas, deportistas, expertos en lo suyo pero sin formación específica como comunicadores. De las tertulias del corazón ya ni hablaremos, porque aquello es un sin dios, y por salir en una foto con el famoso de turno ya tienes vía libre para que te monten un canal de televisión propio.

Por si esto fuera poco, internet democratizó la comunicación, dio voz a la gente anónima, que empezó a opinar sobre sus intereses al pie de los artículos de los diarios con versión digital, a debatir en foros y a escribir sus propios blogs. Hoy cualquiera puede ser blogger. Es gratis y sólo se necesita conocimientos sobre un tema, constancia y a poco que logre reunir a una comunidad medianamente interesada en lo que cuenta, los periodistas se echan a temblar y nace la animadversión de periodistas contra bloggers.

En alguna ocasión, he leído duras críticas contra los bloggers por parte de periodistas titulados, acusándolos de su falta de formación, de su escasa profesionalidad y de opinar lo que les da la ventolera. Personalmente, creo que la competencia siempre es sana en todos los ámbitos profesionales. Te hace espabilar, no acomodarte seguir manteniendo tus inquietudes, innovar, progresar… Si un blogger es capaz de poner tu puesto en peligro, será porque hace tu trabajo mejor que tú, pese a que no tenga un título colgado en ningún despacho. La titulitis es uno de los principales males del mundo laboral en España. El paso por la universidad no te garantiza que vayas a ser el mejor en tu área, y el periodismo es una disciplina para la que mucha gente puede tener aptitudes de forma innata. No sabrán quién fue el inventor de la imprenta ni los que formularon las principales teorías de la comunicación, pero sí saben que lo pueden buscar en Google. Tanta teoría pasa a convertirse en un buen bagaje cultural (si logras memorizar y recordar tantos datos) pero en la práctica no sirven de nada. En el día a día, un blogger y un periodista tienen agendas muy similares: acuden a eventos juntos, reciben notas de prensa, viajan por trabajo, valoran nuevos productos y servicios, escriben noticias divulgativas o artículos de opinión, viven pegados a un ordenador, tablet o móvil y generalmente están mal pagados.

Vidas paralelas pero odio unidireccional. Es muy duro que el periodismo esté tan desprestigiado y que sus profesionales seamos un cero a la izquierda para cualquier empresa de comunicación. Pero los bloggers no tienen la culpa de haber tenido un arrebato en el mundo 2.0 y haber alcanzado una relevancia que nunca hubieran podido ni soñar. La mayoría compatibiliza su pasión por el blogging con otros trabajos de los que de verdad obtienen ingresos y les permiten pagar las facturas, comer y vivir. Y aunque su actividad como bloggers aficionados vaya en paralelo a la jornada profesional de un periodista, viven cada post escrito con un entusiasmo y una frescura que los otros suelen haberse dejado por el camino.

Creo que la convivencia pacífica entre bloggers y periodista es factible. Todo tiene sus pros y sus contras pero no hay que desprestigiar el trabajo ajeno sólo porque una persona no tenga formación, porque personalmente no te guste lo que hace, te parezca un cutre, excesivamente subjetivo o te de miedo que te haga sombra. Los periodistas ofendidos suelen acusar a los bloggers de no ser responsables con sus publicaciones, no contrastar la información antes de difundirla…¡ay! Mejor no hablaremos de lo que les ha facilitado a ellos la vida el corta y pega de notas de prensa de las que nunca se cuestionan nada. El ejercicio de la opinión periodística suele quedar oculto entre los intereses del propio medio y los de los protagonistas de la noticia que hay que contar. Los bloggers, por contra, hacen de su capa un sayo y opinan con total libertad de lo que quieren. Son espontáneos, frescos y si los lectores les siguen ¡es porque alguna virtud tendrán! Nadie nos obliga a comulgar con las ideas de desconocidos aficionados a juntar palabras.

¿Algún periodista, amenazado o con actitud conciliadora en la sala? ¿Algún blogger que se haya visto desacreditado por no ser un profesional del periodismo?