Archivos Mensuales: septiembre 2015

El Yonatan me lee #preguntaaldrtubyscu

Buenos días admiradoras del Dr. Tubyscu que en legión y escondidas por los rincones habéis llorado mi ausencia durante todo este tiempo.

Después de un retiro espiritual/erótico/festivo con unos monjes Shaolin que me han enseñado el noble arte de ponerme de pie en una espada, de hacer una dieta a base de hojas de plantas de procedencia desconocida pero que me llevaban a mundos de dragones rosas y unicornios arco iris y de eyacular para dentro, volvemos a la carga con vuestras inquietudes, vuestras dudas y vuestros miedos dispuesto a resolverlas y a hacer vuestro camino por el ancho mundo de Internet mucho más llevadero.

Y para iniciar nuestra nueva andadura, vamos a escuchar e intentar resolver la duda que afecta a una de nuestras seguidoras más fieles, que vive en un sinvivir ya que se ha encontrado con uno de los problemas que suele afectar a las blogueras en general. Ella es LaCheny90. (Me permito transcribir literalmente el texto de nuestra seguidora para que notéis como en sus palabras se nota el estado de ansiedad y preocupación que está pasando).

“Ey, que pasa Dr. Tubys.

Mira pavo, tengo un “problemaco” que te mueres. Resulta que conozco una mama del cole donde va mi Kevin (ya te expliqué aquella noche con el Yonatan y lo que vino nueve meses más tarde), que dicen que se han “currao” un blog. Total que yo me quedé más “pillá” que cuando suena la última de David Guetta en la disco, así que me puse to seria y me he “currao” un cacharro de esos que le he puesto como nombre como mola lo que escribe La Cheny. Sigue leyendo

Periodistas contra bloggers ¿tiene sentido esta lucha?

periodistas contra bloggers

Soy periodista de formación y blogger de profesión, o al menos eso intento. Doble desgracia. Escogí mi carrera por vocación, porque me apasiona leer, escribir, contar historias y de cualquier minucia cotidiana puedo hacer una montaña y construir un relato. No tuve nada de ojo para elegir mis estudios, y desde luego no valoré lo venida a menos que estaba esta profesión cuando yo empecé a ir a la universidad. No quería hacer otra cosa, y el corazón nubló mi razón. A día de hoy, me encuentro relatando batallitas de maternidad en mi blog, poniendo en marcha otro para mujeres curvy, narrando mis viajes, criticando suegras… Inquietudes no me faltan y opiniones para casi todo, tampoco.

Ahora me encuentro con ambas facetas de mi vida enfrentadas. Desde tiempos inmemoriales, ha habido mucho intrusismo en el mundo del periodismo. Los medios de comunicación tradicionales siempre han acogido con fervor a escritores, artistas, deportistas, expertos en lo suyo pero sin formación específica como comunicadores. De las tertulias del corazón ya ni hablaremos, porque aquello es un sin dios, y por salir en una foto con el famoso de turno ya tienes vía libre para que te monten un canal de televisión propio.

Por si esto fuera poco, internet democratizó la comunicación, dio voz a la gente anónima, que empezó a opinar sobre sus intereses al pie de los artículos de los diarios con versión digital, a debatir en foros y a escribir sus propios blogs. Hoy cualquiera puede ser blogger. Es gratis y sólo se necesita conocimientos sobre un tema, constancia y a poco que logre reunir a una comunidad medianamente interesada en lo que cuenta, los periodistas se echan a temblar y nace la animadversión de periodistas contra bloggers.

En alguna ocasión, he leído duras críticas contra los bloggers por parte de periodistas titulados, acusándolos de su falta de formación, de su escasa profesionalidad y de opinar lo que les da la ventolera. Personalmente, creo que la competencia siempre es sana en todos los ámbitos profesionales. Te hace espabilar, no acomodarte seguir manteniendo tus inquietudes, innovar, progresar… Si un blogger es capaz de poner tu puesto en peligro, será porque hace tu trabajo mejor que tú, pese a que no tenga un título colgado en ningún despacho. La titulitis es uno de los principales males del mundo laboral en España. El paso por la universidad no te garantiza que vayas a ser el mejor en tu área, y el periodismo es una disciplina para la que mucha gente puede tener aptitudes de forma innata. No sabrán quién fue el inventor de la imprenta ni los que formularon las principales teorías de la comunicación, pero sí saben que lo pueden buscar en Google. Tanta teoría pasa a convertirse en un buen bagaje cultural (si logras memorizar y recordar tantos datos) pero en la práctica no sirven de nada. En el día a día, un blogger y un periodista tienen agendas muy similares: acuden a eventos juntos, reciben notas de prensa, viajan por trabajo, valoran nuevos productos y servicios, escriben noticias divulgativas o artículos de opinión, viven pegados a un ordenador, tablet o móvil y generalmente están mal pagados.

Vidas paralelas pero odio unidireccional. Es muy duro que el periodismo esté tan desprestigiado y que sus profesionales seamos un cero a la izquierda para cualquier empresa de comunicación. Pero los bloggers no tienen la culpa de haber tenido un arrebato en el mundo 2.0 y haber alcanzado una relevancia que nunca hubieran podido ni soñar. La mayoría compatibiliza su pasión por el blogging con otros trabajos de los que de verdad obtienen ingresos y les permiten pagar las facturas, comer y vivir. Y aunque su actividad como bloggers aficionados vaya en paralelo a la jornada profesional de un periodista, viven cada post escrito con un entusiasmo y una frescura que los otros suelen haberse dejado por el camino.

Creo que la convivencia pacífica entre bloggers y periodista es factible. Todo tiene sus pros y sus contras pero no hay que desprestigiar el trabajo ajeno sólo porque una persona no tenga formación, porque personalmente no te guste lo que hace, te parezca un cutre, excesivamente subjetivo o te de miedo que te haga sombra. Los periodistas ofendidos suelen acusar a los bloggers de no ser responsables con sus publicaciones, no contrastar la información antes de difundirla…¡ay! Mejor no hablaremos de lo que les ha facilitado a ellos la vida el corta y pega de notas de prensa de las que nunca se cuestionan nada. El ejercicio de la opinión periodística suele quedar oculto entre los intereses del propio medio y los de los protagonistas de la noticia que hay que contar. Los bloggers, por contra, hacen de su capa un sayo y opinan con total libertad de lo que quieren. Son espontáneos, frescos y si los lectores les siguen ¡es porque alguna virtud tendrán! Nadie nos obliga a comulgar con las ideas de desconocidos aficionados a juntar palabras.

¿Algún periodista, amenazado o con actitud conciliadora en la sala? ¿Algún blogger que se haya visto desacreditado por no ser un profesional del periodismo?

Las imágenes: Recursos para que tu blog luzca bonito

Siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil palabras y tu blog no iba a ser menos. Las imágenes que pongas harán que a primera vista tus posts llamen la atención del lector aunque luego siempre tendrá que haber un contenido interesante detrás, claro.

Si te pasa como a mí que la fotografía no es lo tuyo, lo mejor es rodearte de buenos bancos de imágenes y de herramientas que hagan que tu blog luzca más bonito.

Lo primero que tienes que saber es que nunca debes “robar” una imagen. No vale ir a Google y buscar una imagen y ponerla en tu blog. Esas fotos tienen derechos de autor y, además de ser ilegal, es poco ético y poco profesional.

Si quieres asegurarte que la imagen que buscas en Google se puede poner libremente en cualquier web debes usar en Google Imágenes la herramienta de búsqueda “Derechos de uso” y así la búsqueda se limitará a las imágenes que puedes usar.

Pero como estas fotos no suelen ser las más bonitas del mundo, lo mejor es asomarse a algún banco de imágenes donde encontrar instantáneas más atractivas. Existen infinidad, pero si quieres alguno que sea gratuito te recomiendo mires:

  • Pixabay: Cuenta con más de 45.000 imágenes, vectores e ilustraciones de dominio público que puedes utilizar. Está en castellano y cuenta con un buscador que te facilita mucho el trabajo. Según el tamaño que elijas puedes descargarlas directamente o necesitas registrarte, pero siempre de forma gratuita y sin necesidad de citar al autor.
  • FreeImages (sxc.hu): Es algo parecido al anterior. Tiene un buscador donde puedes encontrar cualquier foto entre sus casi 400.000 archivos. Aquí hay que registrarse para cualquier descarga y también son gratis.
  • PicJumbo: Esta web es un poco distinta. Hay menos fotos en cada categoría pero son de gran calidad. Son gratuitas y la atribución no es obligatoria peor lo agradecen.
  • Unsplash: Aquí encontrarás fotos más artísticas de libre uso y sin falta de atribución. Cada 10 días incluyen 10 fotos nuevas.

Pero no sólo de fotos vive el hombre, también te puede interesar incluir ilustraciones o tienes que usar iconos para acompañar tu texto. Entonces tu web es Freepik, un amplio catálogo de todos los recursos gráficos que te puedas imaginar: banners, logos, fondos, adornos, dibujos… de cualquier temática que te puedas imaginar. Lo interesante -además de la calidad de los recursos- es que hay muchos editables para que tú lo personalices (por ejemplo, ahora en Halloween en Navidad quieres poner una felicitación a tus lectores. Buscas imágenes navideñas y personalizadas a tu gusto). Todo es gratuito, y en cada uno pone si necesita atribución o no.

Otra herramienta que debes conocer es un editor de imágenes, lo ideal es que uses Photoshop, pero si no lo controlas o quieres ir más rápido, puedes usar la web PicMonkey. Es un editor online que te permite modificar el tamaño de las imágenes, poner filtros, hacer collages, incluir texto, iconos, marcos, fondos… PicMonkey es muy fácil de utilizar y gratuito (aunque hay algunos filtros y herramientas que sí tienes que pagar para utilizarlas, aunque con las gratuitas es más que suficiente para conseguir bonitas imágenes).

Y por último, algunas normas básicas para las imágenes de tu blog:  

  • Si las fotografías son propias, pon tu logo o marca de agua para intentar que no la utilicen sin tu consentimiento.
  • Optimiza las imágenes para que no ralentice el momento de cargar tu blog y el lector se canse de esperar.
  • Como dije antes, no uses imágenes de otros sin atribuir.
  • Y no te olvides de dar nombre y etiquetar cada imagen para que te ayude en el posicionamiento de tu blog.

Y tú, ¿de dónde sacas las imágenes de tu blog?

No digas que eres influencer si no… 

Imagino que habréis leído el excelente artículo de GenBeta (otra recomendación) sobre Los influencers: pasado, presente y futuro; del watchdog a los tuits de 45 mil euros Habréis alucinado con las cifras como yo (a pesar de saberlo) y os habréis dicho… “Definitivamente no soy influencer ni soy ná”… O os habéis sentido identificados, en cuyo caso una humilde servidora os pediría desde ya un autógrafo o una mísera colaboración 😉 El caso es que el artículo en cuestión es una cura de humildad porque queda claro que un influencer es tal si… Sigue leyendo

Censura en Instagram ¡Bye, bye curvy!

polémica hashtag curvy en Instagram

¡Qué noticia tan tonta! Hace unas semanas saltó la polémica porque en Instagram habían decidido censurar el uso del hashtag curvy, lo que en español viene a ser algo así como sinuoso o con curvas, y que es como los anglosajones se refieren a las mujeres que no son un insecto palo de pasarela, pero que como dirían nuestros abuelos ¡están lozanas y de buen ver! El motivo no es otro que el uso indebido que algunos usuarios estaban haciendo de #curvy, a saber, todo lo relacionado con la pornografía más directa, que no sólo con el erotismo insinuado. El hashtag se podía seguir usando para etiquetar fotos, pero si un usuario quería hacer búsquedas de contenido acerca de esta temática, no encontraría ninguna foto que mostrar. Y claro, el debate está servido ¿por qué las curvy son censurables y las delgadas que enseñan las tetas no? ¿Es más erótica una gorda que una top model? Apaga y vámonos, que resulta que lo que antes era un insulto y una dejadez de estilismo y de forma física ahora, gracias a la red social, se ha convertido en el más poderoso atrayente sexual. Como curvy declarada, no puedo estar más en contra de la decisión tomada por Instagram y estos son mis motivos.

1. Porno sin más. Si en tu casa tú llamas a tu marido gordito con fines erótico festivos, es cosa vuestra. Si lo etiquetas como gordito en Instagram, pasa a ser pornografía, porque resulta que hay muchas personas en el universo que ven muy tentadores esos kilos de más. Si tu marido es un hueso y le llamas esquelético en tu casa o en Inatagram, nadie pondrá el grito en el cielo. Los delgados tienen derecho a todo, incluso a hashtag propio. Pero más curioso aún es que se permitan etiquetas tan abiertamente eróticas como #pene #teta #culos #vaginas (estas últimas en plural, porque sólo está censurado el singular) y alégrese la vista o muérase de espanto según la sensibilidad de cada uno. Pero a una curvy es menester tenerla oculta en su casa y que no la vea nadie.

2. Palabras normales. Esto de censurar la palabra curvy, que a fin de cuentas en un vocablo de uso cotidiano en su lengua, sienta un precedente de riesgo, y es que cualquier léxico que por una moda pase a ser utilizado con connotaciones sexuales, es de suponer que correrá la misma suerte que este hashtag. Vamos, que si de pronto la palabra “rural” se populariza con otras acepciones, a ver cómo vamos a etiquetar nuestras escapadas al campo. Y esta limitación, hecha extensiva a lo largo del tiempo acabará por reducir el uso de hashtag a unas pocas cosas no polémicas, sin más. Esto empobrecerá mucho la enorme ventaja que ofrecen estas etiquetas en la red social.

3. Agravio comparativo a sus usuarios. Es tremendamente injusto que alguien se pueda calificar como rubia en Instagram pero no como regordeta. Más aún cuando hay profesionales para quien la etiqueta curvy es un verdadero distintivo de personalidad y carácter. Con buen tipo, pero sin llegar a estar escuálidas, artistas como Beyoncé o Rihanna son firmes defensoras de la moda curvy, sensibilizada con acercar la realidad de una belleza más natural y que rompe con los cánones de delgadez y la tiranía de las pasarelas. Y ojo, porque el resto de mortales curvy no tienen el tipazo espectacular de estas dos, pero es que la manga de lo curvy es muy ancha y da cabida a pesos muy diferentes. Ahora, una top model puede seguir etiquetando sus fotos en Instagram con todos los calificativos que le cuadren, pero una muchacha con carne sobre los huesos no tiene el mismo derecho.

4. Quien hizo la ley, hizo la trampa. Por mucho que nos duela la censura curvy, lo cierto es que Instagram es una empresa privada que hace y deshace sus políticas de uso como le da la ventolera. Lo mismo que ocurre en Facebook, cuando todos nos echamos las manos a la cabeza porque cierran la cuenta de una mamá que aparece dando el pecho, mientras hay millones de perfiles en los que se muestran pares de tetas sin una cabeza de bebé de por medio, y eso sí se considera adecuado y digno de la mayor red social. Por eso, en Instagram, durante le breve lapso de tiempo que duró la prohibició, no servía de nada utilizar el hashtag curvy, pero sí sus derivados #curvygirl #curvywomen #curvyfashion… vamos, que puedes etiquetar todo lo que quieras como curvy pero no poner la palabrita de marras a solas. Eso es indecente.

Yo aspiraba a que el responsable de la censura se repensara la jugada y volviera a poner la palabra curvy dentro de la circulación del panorama instagramero. Como de hecho ha acabado sucediendo.  Alguna vez se ha dado el caso e Instragram ha reculado después de que una medida similar haya liado tremendo revuelo. ¿Qué pensáis de este tema? ¿Os sentiríais discriminados si se os borraran imágenes o eliminaran cuentas de una red social sólo porque vuestra realidad no cuadra con los cánones de belleza establecidos, o con el mal uso que otras personas hacen de determinados vocablos?

El verano va acabando, ¿volvemos?

¿Os acordáis que nos planteábamos si los bloggers e influencers habían de descansar en verano? Pues es evidente que cada cuál hace como quiere y que mientras muchos han decidido seguir, otros han cambiado sus plantillas o migrado de un sistema a otro de blogging, creado un canal youtube o hasta un blog nuevo… Otros han estado espachurrados en su sofá, caminando por Tailandia o tendidos en su metro cuadrado de playa.

En cualquier caso, cualquier decisión era buena. Por aquí, las vacaciones no han sido del todo una opción, la conciliación con las vacaciones escolares manda, así que volvemos con fuerzas renovadas (para el bogging, que las maternales las tenemos ya agotadas, satisfechas, pero agotadas). Así que en breve volvemos. Y mientras podéis repasar algunos de los contenidos que quizá os perdisteis:

Y ya que estamos, ¿qué tal una mini encuesta para saber qué temas os gustaría que tratáramos en este nuevo curso? (ya se sabe que el año empieza en realidad en septiembre).

¿Qué os gustaría leer en este blog? 

  1. Más sobre las relaciones de los influencers con las marcas (en ambos sentidos de la relación)
  2. Sobre plataformas de afiliación y trabajo de empresas con influencers
  3. Sobre normas de etiqueta en la red y cómo relacionarse con otros influencers
  4. Sobre temas técnicos de blogging
  5. Otros: decidme…

Estoy deseando volver al ataque… ¡Dejad que empiece el cole! 😉